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Teología según Cruz

Estábamos en la terraza de Marta, recién habían llegado y ya teníamos una copa en la mano. Era una noche hermosa, hacía calor y ver las luces de Amaicha desde la altura, hablando con Cruz, era una escena imposible.

Vos y yo nos conocemos hace mucho, dijo Cruz en tono solemne y y lo miré sin saber muy bien qué decir. Hizo un silencio algo dramático y siguió:

– Hemos peleado muchas batallas vos y yo, a veces a favor, a veces en contra, pero igual de hermanos todas las veces.

Yo no sabía muy bien si estaba por matarme de amor o de odio así que permanecí con gesto asertivo y la vista fija en esos ojos que ocultaban más saber de lo que decían.

– Esto es sólo una vueltita. Acá venimos a ver un poco de qué estamos hechos, aprendemos lo que podemos y nos vamos como vinimos: con silencio en una mano y mucho amor en la otra. Por eso hay que aprovechar cada minuto para aprender y dar amor. Para respetar la naturaleza y encontrarnos a nosotros mismos. Porque dentro nuestro están todas las respuestas. El problema es cuando no frenamos el ruido y no permitimos escucharnos. Hay gente que vive toda su vida dormida, que no sabe que puede ser feliz, que no entiende el sentido de su propia muerte.

Yo había leído Muchas vidas, muchos maestros, de Brian Weiss porque me lo había recomendado una persona muy especial que siento que fue mi primera maestra que reconocí como tal y que me mostró cosas que había en mí que ni yo sabía que tenía. Tal vez no me alcance la vida para agradecerle ciertas sutilezas: haberme devuelto una confianza que había perdido en alguna esquina sin luz, una honestidad sin límites y una forma de querer tan profunda y sincera que me hizo volver a sonreír después de meses de silencio.

Después de leer ese libro y de hablar con ella como nunca había hablado con nadie, me hice amigo de la idea de que estamos de paso y, retomando al maravilloso Don Juan: un hombre de conocimiento sólo tiene a su voluntad para hacer y a su muerte de consejera. Todavía no conocí la muerte y de a poco voy tomando control de mi voluntad pero quería escuchar más de la versión de Cruz sobre estas cuestiones misteriosas.

– No es casualidad que vos y yo nos hayamos conocido, ni tampoco que nos miremos y tengamos confianza. Nadie se cruza en tu vida porque sí y de todos hay algo que debemos aprender. Vos y yo vamos a volver a vernos y la próxima vamos a hablar de otros temas. Porque uno está conectado a todo, pero está mucho más conectado a la gente de la que debe aprender. Porque nosotros somos pequeños dioses. Estamos hechos de energía y una partícula de esa energía es de Dios. Así que vos sos un pequeño Dios y Dios tiene algo tuyo también. Por eso es importante que aprendas a ver dentro tuyo, porque ahí están las respuestas que andás buscando.

Hasta ese momento no había encontrado respuesta alguna y cada vez que hablaba con alguien, se me iban acumulando las preguntas. Ya no sabía dónde anotar las cosas que no entendía y se me estaban acabando las ideas. Esa noche me fui con más preguntas, pero aprendí que para encontrar algunas respuestas, a veces es mejor esperar que preguntar.

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