Los bocados del corazón

En un mundo donde lo justo no siempre es normal, ver un grupo de personas que hacen lo que aman sin esperar más que la propia satisfacción de hacerlo, es un acto poético. Van en contra de toda lógica posible. No hacen lo que les conviene, hacen lo que les gusta. Atienden con amor, con paciencia, con una sonrisa, con amabilidad y hasta con demasiadas ganas. Son simples, como todo lo que que brilla sólo por ser.

Es un restaurante de cortes especializados. Tienen un proceso propio de estacionado y cocinan en el punto exacto en donde lo que uno come no es comida. Hace poco vi la serie “Nada” con Brandoni y De Niro, donde Brandoni explica los tres bocados de la comida china: el Wen, el Zhao y el Wogh. El Wen es el bocado del hambre, se come por necesidad. El Zhao es por elección, comemos porque es rico. El Wogh es el que te conecta con los recuerdos, con tu propia historia, es el bocado del corazón.

El Almacén de Carnes es una experiencia que no tiene nada que ver con la comida. Sólo la primera vez fui a comer. Todas las demás, que fueron muchas, fui a buscar algo que tiene que ver más conmigo que con el lugar. Fui a ver, a conocer, a buscar, a escuchar, a contemplar en silencio, fui a comer con el corazón. Eduardo Galeano escribió que la palabra “recodar” viene del Latín, “re-cordis”, y significa volver a pasar por el corazón. Por eso el Wogh, el bocado del corazón, te conecta con recuerdos donde lo que prevalecía era el sentir. Uno recuerda las cosas que pasaban cuando lo único que importaba era sentir.

Empezaron mal, como todo lo que empieza bien. Hacían lo que podían, con amor, pero no lo que querían. Una día fue a comer una eminencia gastronómica y lo mandó a llamar a Marcos, el maestro de los fuegos. Le dijo: lo que acabo de probar fue lo mejor que comí en mi vida, pero yo no vine a buscar sólo esto. Lo aconsejó, le dio su opinión con humildad y lo ayudó a buscar lo que les faltaba para llegar al Wogh. Hoy son amigos y gran parte del crecimiento que tuvieron fue por ese momento en donde alguien que sabe mucho le dice algo a alguien que sin saber que sabe, sabe más de lo que cree, empezando por lo más importante en el camino de cualquier cosa: escuchar.

Cuando Dani llegó al equipo, todo terminó de tomar forma. Hay gente que se comunica lindo hasta en silencio. Que te hace sentir en casa aunque no sepas donde vivís. Ahí entendí que el Wogh no es sólo un bocado, es un momento. Es una combinación de elementos tan sutiles como el tiempo, el sonido, la distancia o el placer. El Wogh es un estado del alma, un espacio de consciencia donde vemos con el ver que cambia las cosas de lugar. Cada uno tiene una misión y la magia está en que todos hacen lo que les gusta, de la mejor forma posible. Cuando uno se va de algún lugar con ganas de abrazar, sabe que vuelve. Nos vemos pronto.

Un comentario sobre “Los bocados del corazón

Los comentarios están cerrados.