Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida.
Silvio Rodriguez, Canción del Elegido
El sol estaba detrás de algo que le daba un tono parecido al vacío de las últimas horas de la noche. Tenía tanta sed que pensó que estaba muerta. Quiso mover las manos. Cuando supo qué pensar ya estaba en otro lado y no recordaba lo primero que dijo que tenía que hacer. Le dolía la voz, la memoria y algunas partes de la vida. Pensó que si pudiera hablar, el sonido sería una queja sorda, constante, desinteresada y fatal.
El mundo no había sido particularmente amable con ella, desde que tenía memoria, todos esperaban algo que le resultaba insoportable. Los abrazos nunca fueron suficientes y sólo pudo saber por fotos, demasiados años más tarde, que alguien la había querido relativamente bien. Pero de todo el horror que provocaba la nada, lo que más la asustaba, era la completa falta de razones para todo lo que nadie le había explicado.
El tiempo es más terrible que las palabras, le habían dicho antes de que todo comenzara a cambiar, pero nunca pensó que lo terrible del tiempo no era sólo el pasar de los días sino que los cambios se daban en un segundo impecable. Los procesos duran tiempo, pero el cambio sucede en un instante y es en ese mismo momento en donde uno entiende los detalles del ayer.
Pero el mundo era un lugar lejano, un espacio distante donde había pocas cosas que le gustaban y demasiados detalles que no tenían sentido. Siempre supo que no tenía nada que decir, pero las palabras salían de su cuerpo como si le fueran propias. La gente decía que sí, que no, que tal vez otro día y los meses eran silencios que tampoco sabía cómo medir.
Ella siempre había estado de lado de las cosas que suceden sin hacer demasiado. Prefería la simplicidad de los eventos suaves, sin desiciones radicales ni frases sin retorno. Elegía lo que podía de lo que sus ojos le mostraban y casi nunca quiso cambiar sus elecciones sin tener en claro el próximo movimiento. Menos con él.
Cuando se conocieron, ninguno entendía nada de las consecuencias de un amor sin razones. Tardaron poco en darse cuenta que todo tiene algo de terrible, incluso el amor aunque no se pueda explicar con palabras que signifiquen. El mundo deja de ser un lugar estable cuando nada funciona como uno espera.
Fueron un punto ciego, un espacio donde todo lo que sucedía tenía la forma de cosas que no conocían. Se dijeron todas las palabras para tratar de entender algo de lo poco que había y ninguno supo bien por qué estaba donde estaba. Pero el amor era cierto. Era tan real como las manos que siempre fueron independientes de todo lo demás.
Por eso cuando él dejó de existir en una mañana terrible del peor mes del silencio, ella entendió la vida en un instante. Supo del amor y de las cosas que se extrañan toda la vida. Supo del deseo que no tiene formas. Entendió de las cosas que nunca más suceden y aceptó todo sin esperanza. Aprendió que algunas personas, sólo viven en la memoria.